Fantástico domingo. De esos días en que te vas a la cama totalmente exhausta, pero feliz y con la impresión de haber respirado hondo y haber oxigenado los pulmones y el alma durante todo un día. Con esto, tendremos energías para toda la semana.
| Al natural impresiona incluso más... |
Alguien a quien no quiero señalar me dijo que teníamos mala suerte por no poder viajar este verano al extranjero.
Yo no lo necesito. Permitidme que hoy comparta con vosotros una serie de imágenes mágicas.
Personalmente, a mí me basta con acudir de vez en cuando a Ayna, abrir los ojos como platos y respirar, pasear por el pueblo, subir al castillo, bajar al valle donde discurre el río y recoger piedras para pintar y hierbas para secar, sentarme en la terraza del Hotel Felipe II y maravillarme con el panorama, insólito y salvaje como pocos.
¿Os acordáis de esta película? Pues se rodó en estos parajes. Incluso cada año se organizan quedadas por parte de los "amanecistas". Por desgracia, llegamos unas horas tarde a la última, pero el año que viene...
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| Voilà el Hotel Felipe II, un oasis dentro de un oasis. |
¿Suerte? Suerte es que Germán tenga una tía Angelita y un tío Carlos que regenten un lugar así.
Suerte es tener aguardando un ejército de pequeños primos con los que
jugar sin miedo al tráfico, a los ruidos, a los horarios absurdos...
Suerte es poder tumbarte a meditar con este techo. La sensación de paz es tan palpable que podrías escuchar hablar a los árboles. Y de hecho, aquí todo habla. Sólo hay que estar atento.
Aquí no hay tráfico, hay susurro de hojas, chapoteo de fuentes y parloteos infantiles.
Señores, esto es vida.
| Tocinito de cielo...la madre que lo parió! |
Y entonces, después de unos minutos tumbada en el suelo de goma del parque infantil, abres los ojos y te encuentras con este particular mandala.
Dicen que el que busca, encuentra. Aquí, si buscas, no te vas con las manos vacías.
Y lo
mejor de todo es que realmente todos nos sentimos como en nuestra casa,
mimados, entretenidos y sobre todo muy bien (demasiado) alimentados...
Sí, el hotel tiene un programa especial de dieta, pero a la vista está que a nosotros nos dio igual.

Sin duda, y seguro que Germán piensa como yo, esto es tener suerte.
Ayer no nos hubiéramos cambiado por nadie...
¿Os acordáis de la emoción al entrar a una piscina siendo pequeños?
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| Remojando los juanetes mientras pienso en las musarañas. |
Feliz lunes a tod@s.




