Ya vais intuyendo que el verano no es lo mío, y mucho menos las tareas propias de supernanny. Por eso ando últimamente como pollo sin cabeza: de acá para allá, revoloteando y tropezando (literalmente, hoy me he contado 7 cardenales en las espinillas, fruto de otros tantos golpes con patas de sillas, esquinas de mesitas y picos varios), barruntando demasiado y desarrollando más bien poco.
| No hay que pensar mucho para hacerlo, sólo seguir el patrón. por cierto, el marco, evidentemente, es provisional. Anda y que no está torcido el colega... |
También es cierto que ando algo desanimada y un pelín petrificada, como dice la canción, así que temo que los pocos que leéis este humilde boletín de despropósitos os acabéis aburriendo y abandonéis por puro tedio. Espero que no sea así.
| Casi mejor el típico marquito de Ikea, no? |
Bueno, es que creo que necesito unas vacaciones. La gente que trabaja, aun siendo menos que mileurista, puede decir sin cargo de conciencia y con todas las letras que se va de vacaciones. A mí, por desgracia, mi educación y mi sempiterna forma de ver la vida me lo impiden. A pesar de todo, sigo sintiendo que si no trabajo tampoco tengo derecho a descanso.
Tampoco ayuda mucho el hecho de tener que andar manifestándose, pero, señores, es lo que toca.
Así y más estaba el centro de Albacete el viernes pasado.
Algunos viven exactamente igual que muchos de los que reniegan. Se blindan con privilegios que ya quisiera más de un funcionario, medran en negociaciones en las que ya saben antes de tiempo que van a ceder, sus dirigentes se pirran por el lujo como vicetiples venidas a más...
Y luego se vanaglorian de "convocar" a decenas de miles de personas que
no pueden más... ¿Pero de qué guindo se creen todos estos que nos hemos
caído? ¿No se dan cuenta de que ya no se trata de izquierdas ni de derechas, sino de abajo y arriba? A la gran mayoría no nos convoca otra cosa más que el cansancio, la indignación, el abuso y las continuas tomaduras de pelo de los que deben velar por nosotros.
Eso sí, tuvimos que esperar un buen rato para meternos en la manifestación. La cuestión es algo peliaguda, pero nosotros lo entendemos así: somos ciudadanos de a pie, funcionarios, parados o trabajadores en activo, y nos manifestamos por una serie de razones que, a nuestro modo de ver, ninguno de los dos sindicatos que encabezaban y salpicaban machaconamente de pancartas con sus consabidas siglas la marcha han sabido ni han querido intentar solucionar de manera efectiva y honesta.
Hicimos docenas de fotos, pero siempre estaban presentes las dichosas pancarticas. Excepto en estas tres.
Hicimos docenas de fotos, pero siempre estaban presentes las dichosas pancarticas. Excepto en estas tres.
...Es mi opinión. Que conste en acta...
Algunos viven exactamente igual que muchos de los que reniegan. Se blindan con privilegios que ya quisiera más de un funcionario, medran en negociaciones en las que ya saben antes de tiempo que van a ceder, sus dirigentes se pirran por el lujo como vicetiples venidas a más...
Y luego se vanaglorian de "convocar" a decenas de miles de personas que
no pueden más... ¿Pero de qué guindo se creen todos estos que nos hemos
caído? ¿No se dan cuenta de que ya no se trata de izquierdas ni de derechas, sino de abajo y arriba? A la gran mayoría no nos convoca otra cosa más que el cansancio, la indignación, el abuso y las continuas tomaduras de pelo de los que deben velar por nosotros.
Los que me conocen saben de qué pie he cojeado siempre, pero también saben que en los últimos años, como tantos otros, se me han caído los palos del sombrajo con gran estrépito y, como tantos otros también, he podido afirmarme en mi idea de que la democracia que tanto cacareamos desde los 70 no es más que el decorado apolillado y cutre de una obra de tercera en un teatro chino.
Desconozco si en el próximo año y medio encontraré trabajo en el que desarrollar mis más que probadas cualidades profesionales, o en el que echar a volar las otras que poseo. Ignoro qué pasará si, pasado ese tiempo que es mi particular espada de Damocles, sigo buscando como ahora sin conseguir nada.
Yo sólo sé que tengo que mantener la cabeza fuera del agua y mover manos y pies, aunque a veces, algunas veces, el miedo te paralice.
También sé que se acabó el agachar la cabeza. Me han parado, pero me muevo.
Un abrazo para tod@s


